Te fuiste para jamás volver...

 En el atardecer el viento sopla,

me alza hasta las nubes,

haciendome tocar el paraíso

apreciando su esplendor.


Hasta que sin razón aparente 

el viento deja de encenderse,

procedo a caer sin cesar en un 

abismo de infinita soledad.


El viento vuelve a soplar 

sin la misma intensidad,  

sin el mismo fugor,

incapaz de levantar.


La brisa se va dejandome

en una triste situación, que si

 piensas bien no tiene reparación.


Al final aquí estoy yo pudriendome

en el interior, sabiendo  

que ella jamás querra

 soplar otro segundo más.


Me entere que esto me dejo mal,

haciendome creer que no lo prodre superar,

sin embargo al final solo quiero tu amistad

para poder volver disfrutar un día más.

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