Te fuiste para jamás volver...
En el atardecer el viento sopla, me alza hasta las nubes, haciendome tocar el paraíso apreciando su esplendor. Hasta que sin razón aparente el viento deja de encenderse, procedo a caer sin cesar en un abismo de infinita soledad. El viento vuelve a soplar sin la misma intensidad, sin el mismo fugor, incapaz de levantar. La brisa se va dejandome en una triste situación, que si piensas bien no tiene reparación. Al final aquí estoy yo pudriendome en el interior, sabiendo que ella jamás querra soplar otro segundo más. Me entere que esto me dejo mal, haciendome creer que no lo prodre superar, sin embargo al final solo quiero tu amistad para poder volver disfrutar un día más.